Carta a los Hebreos 10,11-14.18.

Cada sacerdote se presenta diariamente para cumplir su ministerio y ofrecer muchas veces los mismos sacrificios, que son totalmente ineficaces para quitar el pecado.
Cristo, en cambio, después de haber ofrecido por los pecados un único Sacrificio, se sentó para siempre a la derecha de Dios,
donde espera que sus enemigos sean puestos debajo de sus pies.
Y así, mediante una sola oblación, él ha perfeccionado para siempre a los que santifica.
Y si los pecados están perdonados, ya no hay necesidad de ofrecer por ellos ninguna oblación.

Extraído de la Biblia, Libro del Pueblo de Dios.

Para recibir cada mañana el Evangelio por correo electrónico, registrarse :

! SUSCRIBIRSE ! Registra su correo (sin cargo)

Confirme su correo

Recibirá un correo electrónico confirmándole su registro.